jueves, 29 de marzo de 2007

Juan Ramón Jiménez

En la tarde suave y lenta
-muerta en paz, sin fuegos rojos-
una estrella soñolienta
llora, enfrente de mis ojos.

-¿Lloras, estrella, tus viejos
novios, o son tus soñares
para estos campos verdejos
sin flores y sin cantares?

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